miércoles, 18 de marzo de 2015

Nahuel Moreno. Ser trotskista hoy

Ser trotskista hoy día no significa estar de acuerdo con todo lo que escribió o lo que dijo Trotsky, sino saber hacerle críticas o superarlo, igual que a Marx, que a Engels o Lenin, porque el marxismo pretende ser científico y la ciencia enseña que no hay verdades absolutas. Eso es lo primero, ser trotskista es ser crítico, incluso del propio trotskismo. En el aspecto positivo, ser trotskista es responder a tres análisis y posiciones programáticas claras. La primera, que mientras exista el capitalismo en el mundo o en un país, no hay solución de fondo para absolutamente ningún problema: empezando por la educación, el arte, y llegando a los problemas más generales del hambre, de la miseria creciente, etcétera. Unido a esto, aunque no es exactamente lo mismo, el criterio de que es necesaria una lucha sin piedad contra el capitalismo hasta derrocarlo, para imponer un nuevo orden económico y social en el mundo, que no puede ser otro que el socialismo. Segundo problema. El gran mal, la sífilis del movimiento obrero mundial es la burocracia, los métodos totalitarios que existen en las organizaciones obreras, los sindicatos, los partidos que se reclaman de la clase obrera, y que han sido corrompidos por la burocracia. Y éste es un gran acierto de Trotsky, que fue el primero que empleó esta terminología, que hoy día es universalmente aceptada. Mientras no haya la más amplia democracia no comienza a construirse el socialismo. El socialismo no sólo es una construcción económica. Y la tercera cuestión, decisiva, es que es el único consecuente con la realidad económica y social mundial actual, cuando un grupo de grandes compañías transnacionales domina prácticamente toda la economía mundial. A este fenómeno económico-social hay que responderle con una organización y una política internacional. En esta era de movimientos nacionalistas que opinan que todo se soluciona en el propio país, el trotskismo es el único que dice que sólo hay solución al nivel de la economía mundial inaugurando el nuevo orden, que es el socialismo. Para eso, es necesario retomar la tradición socialista de la existencia de una internacional socialista, que encare la estrategia y la táctica para lograr la derrota de las grandes transnacionales que dominan el mundo entero, para inaugurar el socialismo mundial, que será mundial o no será. Si la economía es mundial tiene que haber una política mundial y una organización mundial de los trabajadores para que toda revolución, todo país que hace su revolución, la extienda a escala mundial, por un lado; y por otro lado, cada vez le dé más derechos democráticos a la clase obrera, para que sea ella la que tome su destino; en sus manos por vía de la democracia. El socialismo no puede ser nada más que mundial. Todos los intentos de hacer socialismo nacional han fracasado, porque la economía es mundial y no puede haber solución económico-social de los problemas dentro de las estrechas fronteras nacionales de un país. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Louis Althusser. Formación teórica y lucha ideológica

Consideramos la ciencia marxista como existente, como poseedora en un momento dado de su desarrollo de un cuerpo definido de principios teóricos, de análisis, de demostraciones científicas y de conclusiones, es decir, de conocimientos. Y nos planteamos la cuestión siguiente: ¿por qué medios se puede -y se debe- hacer penetrar esta ciencia en el movimiento obrero, por qué medios se puede introducir esta doctrina científica en la conciencia y la práctica de las organizaciones de la clase obrera? Para responder a esta pregunta es necesario retroceder nuevamente, esta vez para examinar en qué consiste la práctica del movimiento obrero en general independientemente del carácter científico de los principios que le fueron suministrados por Marx.
A partir del momento en que el movimiento obrero adquirió una cierta consistencia y se dotó de un mínimo de organización, su práctica se sometió a leyes objetivas, fundadas en las relaciones de clase de la sociedad capitalista y al mismo tiempo en la estructura de la sociedad entera. La práctica del movimiento obrero, aun en sus formas de organización utopistas y reformistas, se desarrolla en tres planos, correspondientes a los tres "niveles" que constituyen la sociedad: el plano económico, el plano político, el plano ideológico. Esta ley no es por otra parte propia del movimiento obrero; se aplica a todo movimiento político sea cual fuere su naturaleza social y cualesquiera que sean sus objetivos. Por cierto, la naturaleza de clase de los diferentes movimientos o partidos políticos hace variar considerablemente las formas de existencia de esta ley general, pero se impone a todos los movimientos políticos, aun en sus variaciones.
La acción del movimiento obrero toma pues necesariamente la forma de una triple lucha: económica, política e ideológica. Se sabe que fue la lucha económica la primera en desarrollarse bajo formas esporádicas primero, y cada vez más organizadas. En “El capital”, Marx nos muestra que las primeras fases de la lucha económica del proletariado se desarrollaron sobre varios temas, los más importantes de los cuales fueron la lucha por la defensa y el aumento del salario, etc. Otros temas económicos intervinieron en la continuación de la historia del movimiento obrero: lucha por la seguridad del empleo, lucha por las prestaciones sociales (seguridad social), lucha por los descansos retribuidos, etc. En todos esos casos, se trata de una lucha llevada a cabo sobre el terreno de la explotación económica, en el nivel pues de las relaciones de producción mismas. Esta lucha corresponde a la práctica inmediata de los trabajadores, a los sufrimientos impuestos por la explotación económica de que son víctimas, a la experiencia directa de esta explotación y a la comprensión directa, en esta experiencia, del hecho económico de la explotación.
En la gran industria moderna los trabajadores asalariados, concentrados por las formas técnicas de la producción, perciben directamente la relación de clase de la explotación económica, y ven en el patrón capitalista al que los explota y se beneficia de su explotación. La experiencia directa del trabajo asalariado y de la explotación económica es incapaz de proporcionar el conocimiento de los mecanismos de la economía del modo de producción capitalista, pero es suficiente para que los asalariados tomen conciencia de su explotación, y para que se comprometan y organicen en su lucha económica. Esta lucha se desarrolló en los sindicatos obreros, creados por los obreros mismos sin la ayuda de la ciencia marxista: estos sindicatos pueden subsistir y luchar sin la mencionada ayuda y es por lo que la acción sindical constituye el terreno de elección del reformismo económico, es decir, el de una concepción que espera de la sola lucha económica la transformación revolucionarla de la sociedad.
En este sentido Marx pudo decir que la organización de la lucha económica sobre bases reformistas y la reducción de toda lucha del movimiento obrero a la lucha económica, constituye el punto extremo, el punto límite de la evolución del movimiento obrero "abandonado a sus propias fuerzas". Sin embargo, la lucha económica choca siempre, quiéralo o no, con las realidades políticas, las que intervienen directa y violentamente en el curso de la lucha económica bajo la forma de la represión de protestas, huelgas y revueltas propias de la lucha económica obrera por las fuerzas del estado y del derecho burgués (la política, el ejército, los tribunales, etc.). De aquí proviene la experiencia, obtenida de la lucha económica misma, de la necesidad de una lucha política, distinta de la económica.
En este punto las cosas se hacen más complicadas, pues los trabajadores asalariados no pueden obtener de la realidad política una experiencia comparable a la que obtienen de la práctica cotidiana, de la realidad de la explotación económica, ya que las formas de intervención del poder político de clase son muy a menudo -a excepción de sus manifestaciones de violencia abiertas aunque intermitentes- disimuladas bajo la cobertura del ''derecho" y de justificaciones jurídicas y morales o religiosas de la existencia del estado. De allí que la lucha política de la clase obrera le resulte a ella misma mucho más difícil de concebir y organizar que su lucha económica.
Para llevar a cabo y organizar esta lucha sobre su verdadero terreno, es necesario haber reconocido, al menos parcialmente, la naturaleza y el papel del estado en la lucha de clases, la relación existente entre la dominación política y su cobertura jurídica de una parte y la explotación económica de otra; para ello es necesario otra cosa que la experiencia intermitente y ciega de un cierto número de efectos de la existencia del estado de dase; hace falta un conocimiento del mecanismo de la sociedad burguesa.
En este dominio, las concepciones "espontáneas" del proletariado, que presiden sus acciones políticas, están considerablemente influidas por las concepciones burguesas, por las categorías jurídicas, políticas y morales de la burguesía. De ahí proviene el utopismo, el anarquismo y el reformismo que se observan no sólo en los inicios de la lucha política del movimiento obrero, sino en toda su historia. Este anarquismo y este reformismo político se perpetúan y renacen sin cesar en la clase obrera bajo la influencia de la presión de las instituciones y de la ideología burguesas.

sábado, 14 de marzo de 2015

Declaración del MTVI La Matanza

La Matanza, 14/03/15
Nos retiramos del MST Teresa Vive, Nos sumamos al MTV-Independiente en la Mesa por una Izquierda Latinoamericana.
Comunicamos a la militancia social y de izquierda revolucionaria que las siguientes son las conclusiones a las que hemos llegado en las asambleas de base de distintos barrios de Gonzalez Catán, La Matanza.
1. La cada vez más fuerte tendencia electoralista de una organización que sólo permanece en los barrios con políticas prebendarias y clientelares, típico del punterismo político burgués, que llena su "Unidad Básica" para los días de fiesta. 
2. Las promesas vacías de una dirección que se llena los bolsillos y se desespera por figurar en las boletas electorales utilizando la mercadería como moneda de pago, es decir las necesidades inmediatas, el hambre de los barrios. Habiendo incluso dejado tirados a compañeros y barrios en los que existieron compromisos de ayudarnos. 
3. El acopiamiento de recursos obtenidos por la lucha en la calle, dada por todos nosotros, mientras cientos de compañeros siguen sin recibir absolutamente nada. Vemos vencerse y pudrirse la mercadería que en ocasiones se reparte en esas condiciones. 
4. Vemos al abandono al que nos somete el sistema capitalista como condición fundamental del mismo, teniendo a régimen y gobiernos como garantes de que los problemas estructurales persistan. Pero estos enemigos de la clase trabajadora y los desposeídos tienen cómplices también en la dirigencia de algunas organizaciones que se dicen "socialistas" y se autoproclaman de "izquierda", pero que nosotros vemos cómo asimilan las formas de sometimiento de quienes nos oprimen. Reiteradas veces padecimos aprietes y extorsiones, siempre utilizando nuestras necesidades y nuestros datos para que apenas tengamos una bolsa de mercadería. 
5. Durante las inundaciones ocurridas en nuestro distrito, pese a haber alertado de lo que ocurría en nuestros barrios, de las condiciones en las que nuestros vecinos se encontraban, no apareció ninguno, ninguno se embarró, se borraron vergonzosamente! se dedicaron a ver por televisión cómo nosotros eramos protagonistas de la cruel realidad de La Matanza. Mientras nosotros tomábamos colegios, organizábamos toda la ayuda a pulmón, recibíamos amenazas de la policía y de distintas autoridades, y todo para que luego se publiquen comunicados y notas en los periódicos (Alternativa Socialista) hablando de algo en donde no estuvieron. Típico de políticos oportunistas. 
6. Ante estos hechos concretos no es que hubo, ni hay, acefalía en la dirección del MST TV de La Matanza, lo que existe es un desinterés y una utilización cínica de cientos de compañeros por parte de la dirección máxima del MST. Porque sabemos que esto también ocurre en otras regionales. Estamos hartos de ser utilizados como "número" y en este momento decimos ¡basta!
Concluimos que: Porque queremos cumplir realmente con el pedido de Tierra, Trabajo y Vivienda. Porque luchamos día día para dignificar nuestras vidas y crear un futuro mejor para nuestros hijos y nietos. Porque no nos alcanza con promesas que se vuelan con el viento. No nos alcanza con una bolsa de mercadería a cambio de ir a marchas y actos que la mayoría de las veces no sabemos por qué son. Porque no queremos formar parte de una mentira en los papeles para que un pequeño grupo se llene los bolsillos a espaldas de nosotros. Porque queremos lograr trabajo de verdad, porque queremos que los comedores funcionen de verdad, porque queremos repartir lo que logramos con la lucha entre quienes lo necesitan de verdad. Porque queremos que nos escuchen y ser parte de todos los debates, porque creemos que la organización democrática de todos los sectores populares es la única forma de cambiar la realidad y porque seguimos considerando que la construcción partidaria y política debe ser seria, coherente y responsable, declaramos que: Nos sumamos al Movimiento Teresa Vive Independiente (MTVI) y a la mesa por una Izquierda Latinoamericana.
En representación de los correspondientes barrios de La Matanza, Firman: Mesa de G. Catán: Karina Quiroga (Ezcurra), Nancy Lachmañuk (Caridad), Inés Torres (El Dorado).